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Un día mi hermano se presentó con un regalo fantástico: una pequeña colección de fotografías estereoscópicas. Se trata de dos cajas de placas de 6,5x13cm. Venían fechadas. En una de ellas alguien había escrito “14 abril 31” y, en la otra, un escueto “octubre 34”.

Todas las fotos fueron hechas en Barcelona. Las diez placas de la caja “14 abril 31”, durante las horas previas a la proclamación de la II República. Por lo que parece, un fotógrafo anónimo había recorrido aquella mañana la ciudad con su cámara para retratar el ambiente que se vivía en las calles. No parece un paseo improvisado, las fotos están tomadas frente a edificios destacados -como las redacciones de dos diarios, El Matí y La Vanguardia, o el cuartel de Sant Agustí-, o vías populares donde se podía congregar la gente -como Les Rambles, la plaza Catalunya y el Paral.lel-.

De la caja “octubre 34” he escogido una fotografía en particular. Una instantánea disparada al paso del vehículo de Lluis Companys, el día de su entrada en Barcelona tras su estancia en prisión, el 1 de marzo de 1936. Esa mañana de domingo se organizó en la ciudad la recepción del gobierno de la Generalitat. Sus miembros llegaban, vía Madrid, del penal del Puerto de Santa María, en el que habían sido encarcelados tras la fallida revolución de octubre de 1934. La victoria del Frente Popular en las elecciones de febrero de 1936 propició una amnistía y la reincorporación a sus cargos, de los que habían sido desposeídos en 1934.

Quise averiguar qué había perdurado de aquellas fotos en la Barcelona actual. El resultado es La ciudad sustituida, un proyecto fotográfico sobre la memoria –y su sombra, el olvido- que se compone de tres pequeñas películas.